Un escape por amor.

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Como si se tratara de las acostumbradas novelas de televisión, así se parece la historia de Jair Lara, de 24 años y Maryori Franco, de 22. Un amor que nació en las redes sociales, que luego estuvo cerca de llegar a su final, pero que hoy vuelve a renacer cuando todo parecía acabado.

Jair y Maryuri, desde que se conocieron, decidieron que lucharían por estar juntos hasta el final de sus días, así lo confirmaron el 26 de diciembre de 2019 en el corregimiento de Angustura, municipio de San Zenón, donde se juraron amor eterno.

Sin embargo, esta relación tendría un duro reto: la familia de Maryuri, quien no aceptó nunca los amores de la joven con Jair.

Cuando todo parecía ‘color de rosa’ en la relación, apareció uno de los momentos más complicados en la historia de Jair y Maryuri.

En noviembre del pasado año la joven presentó algunos problemas de salud. “La empezamos a notar ansiosa, una serie de comportamientos extraños. Comenzó a decir que veía cosas, que la estaban persiguiendo, que la atacaban; no sabíamos qué le estaba pasando. Lloraba mucho, nos pedía perdón, nosotros no sabíamos el por qué, le preguntábamos: ‘¿qué te está pasando, por qué nos pides perdón si no ha pasado nada?’ Comenzó con esta serie de comportamientos raros, entre ellos que le pegaba un olor a tabaco y en la casa somos cristianos, ninguno fuma”, explicó en ese momento Saday Lara, hermana de Jair.

Los familiares de Maryuri, al conocer su situación, viajaron hasta Santa Marta para atenderla y señalaron que Jair era el culpable de la salud de la joven.

A través de varios portarles, los familiares de Maryori, oriunda de Cúcuta, denunciaron a Jair, aseverando que el joven la había golpeado salvajemente y también supuestamente habría abusado de ella.

Esto generó una lucha jurídica entre las dos familias, Jair recibió varias amenazas, su nombre fue manchado por la supuesta violación; mientras que Maryuri no podía hacer nada, su estado de salud no le permitían exponer la verdad de los hechos.

El tiempo pasó, la joven se fue con su familia para El Catatumbo, mientras que Jair se quedó en Angostura con la ilusión de volverla a ver.

“Muchos me decían que me divorciara, que esta historia de amor ya había llegado a su fina, que la familia de Maryori nunca me iba a permitir verla”, expresó Jair.

Sin embargo, seis meses después de lo acontecido, el pasado 18 de marzo, Maryori se arriesgó; armó una pequeña maleta y cuando el reloj marcó las 4:00 de la mañana salió de su casa, el monte del Catatumbo no fue impedimento para intentar regresar con su esposo.

En moto en moto la joven salió de la zona rural donde estaba para llegar a la zona urbana para comenzar su trayecto en bus con destino a Angostura.
[7:03 a. m., 26/3/2021] Carlos Rois: “Fue una situación muy complicada. Mis papás me tenían sin comunicación y yo me les escapé”, dijo la joven.
[7:05 a. m., 26/3/2021] Carlos Rois: Expresó que todo lo que se dijo contra su esposo es falso, “eso nunca ocurrió, yo tuve una crisis, él no tuvo nada que ver. Todas esas personas aprovecharon la situación para usar su mala intención e inventar cosas falsas contra mi esposo. La muestra que todo eso que se dijo es falso, es que volví junto a él, jamás me haría daño, quise volver antes, pero y se me había dificultado”.

Maryori señaló que luego de escapar de su casa, se han presentado amenazas contra ella y su esposo. “Mi familia se puso a decir que mi esposo me había secuestrado, algo que es totalmente falso, porque yo me vine sola, es mi voluntad estar con él”.

Por su parte, Jair comentó que el reencuentro con su esposa se dio gracias a sus oraciones y al poder de Dios. “Eso lo veía remoto, solo Dios podía ser algo. Los suegros y mis cuñadas tenían a mi esposa incomunicada, donde estaba ella la señal era difícil, estaba en el monte, no tenía teléfono, pero yo oraba, confiaba en Dios que mi esposa iba a volver, es la mejor mujer del mundo, esto feliz”.

No obstante, a pesar de que para Jair la felicidad regresó a su vida, reconoce que vivió momentos duros y aún debe resolver muchas situaciones negativas que se generaron en su contra.

“Esos días no comía, tenía traumas por todo lo que pasaba, no salía a la calle, pero sabía que algún día se iba a hacer justicia. Esas personas irresponsables, que sin conocerme a mí, a mi esposa, lanzaron juicios de valor, deben retratarse, porque las cosas nunca fueron como algunos hablaron y publicaron hasta en medios de comunicación”.

Esta joven pareja tuvo en un reencuentro especial, en Angostura, donde se juraron amor eterno: celebraron el volver a verse con un evento cargado de amor y del respaldo de la familia de Jair.

Sin embargo, esta pareja de esposos no perdió tiempo y el día siguiente viajaron a Santa Marta para arreglar la denuncia que existe contra Jair y además el joven, quien es normalista y licenciado en Educación Física espera que las puertas laborales se le vuelvan abrir al comprobarse su inocencia.